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miércoles, 25 de abril de 2012



LA METAFISICA

       Es una rama de la filosofía que se encarga de estudiar la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad.
       La metafísica pregunta por los fundamentos últimos del mundo y de todo lo existente. Su objetivo es lograr una comprensión teórica del mundo y de los principios últimos generales más elementales de lo que hay, porque tiene como fin conocer la verdad más profunda de las cosas, por qué son lo que son.
       Se plantea tres preguntas:
ü  ¿Qué es ser?
ü  ¿Qué es lo que hay?
ü  Porqué hay algo y no mas bien, nada?

LA METAFISICA DE PLATON
La necesidad de encontrar un fundamento real para justificar la existencia de una verdad inmutable lleva a Platón a formular una de las teorías más comentadas de la historia de la filosofía: la teoría de las Ideas. En cierto modo, esta teoría nos puede servir para comprender la evolución intelectual de Platón.
Esta contó con el aporte o la influencia de otros filósofos.
INFLUENCIAS EN LA TEORIA



















 TEORIA DE LAS IDEAS

1. Finalidad práctica
En la filosofía platónica está muy marcada por la socrática, y el objetivo central de Platón es encontrar la definición de las virtudes. Preguntas como “¿qué es el valor?” o “¿qué es la justicia?” son típicas de esta primera etapa. Se enfrentan así las tesis de Sócrates, por un lado, y de los sofistas por otro. Para Protágoras, por ejemplo, la definición de “valor” o de “justicia” no puede ser universal, sino que cada polis puede dar un sentido distinto a esta palabra. Por otro lado, Sócrates defiende que tiene que haber algo común a todas las posibles concepciones de la justicia y del valor. Este “algo común” es lo que Platón llama Idea, y se correspondería, desde un punto de vista lingüístico, con las definiciones de las cosas. En este sentido, la Idea sería “lo visto”.
En esta primera etapa, la teoría de las Ideas tiene una intención práctica, pues es el fundamento último o la referencia de las virtudes. Así, para saber qué es la virtud o la justicia, no debemos buscar ejemplos de actitudes virtuosas o justas, sino tratar de encontrar qué tienen en común todas estas acciones para poder recibir el mismo calificativo. Esta Idea se terminará convirtiendo en la medida de la virtud, que será siempre externa, objetiva, y no relativa, como pretendían los sofistas.
2. Un mundo de esencias separado del material
Las Ideas son ahora “aquello por lo que una cosa es lo que es”, es decir, la forma única de algo múltiple. Lo característico de esta etapa es que las Ideas tienen ahora una existencia propia (tan real como la de las cosas materiales), en un mundo separado. Ya no son el “carácter común” a muchas cosas particulares, ni tampoco conceptos o representaciones mentales sino que son entidades que poseen existencia real e independiente. Cada Idea es una sustancia (ousía), algo que existe en sí, como una realidad trascendente, lo cual ha dado lugar a muchas interpretaciones distintas.
Como consecuencia de esta teoría, surge la duplicación del mundo, expresada en el conocido mito de la caverna. Por un lado estaría el mundo material (o mundo sensible) y el mundo de las ideas (o mundo inteligible) sometida al cambio.
MUNDO MATERIAL - MUNDO SENSIBLE
El de las cosas concretas y particulares. Es el mundo de lo plural, lo múltiple, lo cambiante, lo temporal, lo particular, lo aparente, lo imperfecto… Se trata de la realidad más inmediata a nosotros, aquello que podemos conocer a través de los sentidos. De este mundo no cabe un verdadero conocimiento, pues, al menos para Platón, no es posible concebir una verdad sometida al cambio.
Es el mundo mudable, perecedero, de la mera apariencia. Adquiere su ser participando de lo absoluto de la idea. Las cosa imitan a las ideas, participan, para ser, de las esencias inmutables.
MUNDO DE LAS IDEAS – MUNDO INTANGIBLE
 El mundo de la verdadera realidad, donde las Ideas se caracterizan por ser únicas, eternas, universales, inmutables, perfectas, inmateriales. A estas realidades sólo se puede acceder por medio de la inteligencia o el pensamiento, y son, para Platón, la verdadera realidad.
A este mundo no se puede acceder con el uso de los sentidos sino que se llega a él gracias al uso de la parte más excelente del alma, que para Platón es la razón. El Mundo Inteligible es la auténtica realidad, tiene para este autor un carácter religioso y consecuencias en el campo de la epistemología, la ética y la política. En el mito de la caverna la metáfora del Mundo Inteligible es el mundo exterior al que accede el prisionero cuando pierde las cadenas y sale de la caverna.

sábado, 3 de marzo de 2012



San Buenaventura


San Buenaventura, nacido Juan de Fidanza (Bagnoregio, 1221 – Lyon, 15 de julio de 1274). Filósofo franciscano, discípulo de Alejandro de Hales, en una época que refleja el conflicto entre el agustinismo y el nuevo aristotelismo, tomando partido por el primero. Al final de su vida fue nombrado cardenal y tomó parte en el Concilio de Lyon para reunificar la Iglesia Oriental. Fue canonizado en 1482.

Dada la época en la cual vivió y su filiación hacía la religión, su obra mística esItinerarium mentis in Deum., tiene corte divino, en ella San Buenaventura distingue dos medios para alcanzar el conocimiento divino: la razón y la fe sobrenatural. Al no ser el hombre capaz de usar la razón sin caer en errores, es necesario el concurso de la fe y del concurso de la luz natural. Dios es el Verbo en tanto que identidad esencial con él, mientras que el ser creado es pura imitación del Verbo.

Su obra fundamental es el Comentario a las Sentencias de Pedro Lombardo, escrito a partir del 1248.

OTRAS OBRAS IMPORTANTES

·         De scientia Christi,Quaestiones disputatae,Breviloquium

·         Collationes in Hexamerón.



LAS IDEAS Y LA CIENCIA DIVINA

La decisión inicial por la que una filosofía como la de San Buenaventura se coloca entre la fe y la teología, delimita rigurosamente el campo de investigaciones que le es accesible.

En una doctrina como la de San Alberto Magno o de Santo Tomás, el teólogo puede legítimamente, y hasta debe efectuar una selección de los problemas filosóficos cuya solución venga a incorporarse al edificio que él construye; pero dicha elección ha de efectuarla a título de teólogo. Si razona como filósofo todos los problemas le parecerán legítimos e interesantes, por lo menos en la medida en que satisfagan las exigencias de su razón.

Con San Buenaventura ocurre todo lo contrario: una vez sentada su definición, la filosofía no puede perder de vista los tesoros de las verdades garantizadas por una autoridad divina y guardadas en el depósito de la fe; se encuentra por tanto orientada desde sus primeros pasos en una dirección que ya conoce, que acepta declaradamente, y hacia la cual se dirige deliberadamente. La verdadera filosofía se distinguirá, pues, de las otras precisamente por cuanto sabe evitar la vana curiosidad que se propone a sí misma como fin y se pierde en los pormenores infinitos de los hechos.

Y este es el objeto a que tiende en definitiva el privilegio de que goza la filosofía cristiana de efectuar la sistematización total del saber humano. Quien se entrega al conocimiento de las cosas por ellas mismas, se dispersa irremediablemente en la multiplicidad de la experiencia. Es preciso pues que hagamos nosotros la selección de problemas, y desde un punto de vista exterior a las cosas; será la teología quien haga dicha selección. Hay tres problemas metafísicos, y no debe haber más de tres: la creación, el ejemplarismo y el retorno a Dios por modo de iluminación. En esto está toda la metafísica, y el filósofo que los haya resuelto será por ello mismo un gran metafísico.